Afrontar la muerte. Proceso de duelo - Terapia Familiar

Afrontar la muerte. Proceso de duelo

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Asimilar la muerte no es un proceso fácil. Vivimos con la necesidad de contacto, de compartir, de amar, de propiedad. Y cuando perdemos algo que de algún modo nos pertenece, no entristece y enfada.

Nos resulta profundamente injusto.

Lo cierto, es que no controlamos la vida. Por más que nos empeñemos en tener todo bajo control, la vida es imprevisible. En ella hay alegrías, tristeza, perdidas, encuentros…y todo ello aparece y desparece sin que nadie pregunte.

A pesar de saber que el ser humano es mortal, la aceptación de la muerte es de los procesos más difíciles y duros.

Quizá por ello hemos hecho de la muerte un tema tabú. Nos cuesta hablar de ella y cuando lo hacemos va cubierta de dramatismo y falta de naturalidad.

Aunque en este artículo quiero plantear un resumen sobre el proceso del duelo, no quiero dejar de recomendar el artículo de como explicar la muerte de un ser querido a un niño.

Si tenemos hijos, cuando fallece un ser querido nosotros tendremos nuestro proceso de duelo, pero es muy importante el modo en el que se plantea a nuestros hijos facilitándoles el proceso y aclarándoles temas. En la mayoría de los casos lo principal es dejar que ellos te cuenten como lo viven, que es para ellos la muerte, como siente la perdida. Que sean capaces de expresar sus emociones y no adquieran ningún sentimiento de culpabilidad.

Os dejo el link del articulo:

http://terapia-familiar.es/como-explicar-la-muerte-a-un-nino/

El duelo no está relacionado solo y exclusivamente con la muerte, el duelo se produce ante cualquier perdida. Es un proceso personal que puede durar entre 1 y 3 años según sea la relación etc. Lo más importante y por ello lo más estudiado es hacer un buen proceso, pasando por todas las etapas para que no quede un dolor abierto dentro que nos impediría ser felices y asumir otras situaciones de cambio en nuestras vidas.

Ante la pérdida de un ser querido las reacciones son diversas, y ninguna de ella puede ser juzgada, sino expresada. Se puede sentir:

  • Rabia
  • Insensibilidad
  • Tristeza
  • Culpa
  • Miedo
  • Soledad
  • Alivio
  • Ambivalencia
  • Negación.

Lo principal es no prohibirte sentir. Déjate sentir aquello que sientas. Permítete sentir sin enmascararte en falsas fortalezas o juicios de valor.

Y a partir de aquí, comienzas un proceso en el que en muchos casos se necesita apoyo terapéutico para poder superarlo, lo cual, no debe hacerte sentir débil o incapaz, sino valiente por pedir ayuda cuando uno lo necesita.

En este proceso debes tener muy presente la importancia de tu salud, de cuidarte, de descansar, de hablar, de ver a amigos, de tener paciencia para desarrollar tu proceso, de confiar en tus recursos.

Son muchos los psicólogos que han estudiado las diferentes fases por las que pasan todas las personas que sufren un duelo.

Las podríamos resumir en:

Negación:

Cuando termina todo el funeral, entierro etc. Aparece la sensación de vacío. La persona se encuentra de nuevo solo en su rutina, y aparece la soledad. Comienza a sentir que no puede ser lo que ha ocurrido. En realidad, comienza a tener consciencia. Es el momento para que hable con alguien de cómo se siente, es el momento para que no bloquee sus sentimientos, sino que los saque, que de paso a las emociones.

Es muy positivo escribir cartas a la persona que ha perdido, y recordar momentos vividos como músicas, viajes fotos…

Es tiempo de comenzar a contactar con uno mismo y sus emociones.

Esta fase, ira llevando poco a poco al enfado. Según vaya siendo realmente consciente de lo sucedido y lo perdido ira llegando la rabia.

Rabia:

Comienzan a salir las emociones de rabia, enfadado, sensación de injusticia, incomprensión. Lucha interna. Es positivo dejar que las emociones se exterioricen. Permitir que la persona se enfade y se revele contra la vida. Siempre sin dejar de cuidarse y mantener un estabilidad y equilibrio mental.

Cuando tome consciencia que enfadarse contra la propia vida no le devuelve al ser querido ira conectando con su interior más profundo y aparece la tristeza.

Tristeza:

Toma plena consciencia de lo perdido, la ausencia, el vacío. En esta etapa algunas personas tienden a aislarse, a la autodestrucción, surgen sentimientos de culpa, desesperación… por ello es a veces importante hacer todo este proceso con un terapeuta o tener a familiares o amigos cercanos que puedan ir apoyando en el proceso con ciertos conocimientos. En esta fase hay que hacer frente al dolor, ir asumiéndolo, viviendo con él para ir dando paso a la aceptación.

Aceptación:

La persona ha pasado por las fases del duelo, y poco a poco va quedado el recuerdo más armonizado, más tierno. Se puede hablar de la persona fallecida con un equilibrio emocional, sin que salten las lágrimas o la tristeza desbordando, o nos bloquee. Y se van dando pasos a nuevos cambios, nuevas etapas, y nuevos retos.

La duración e intensidad de cada una de estas fases es personal. Dependerá de:

  • Factores psicológicos de la persona
  • Recursos personales
  • Circunstancias de la propia muerte
  • Agentes externos

En general los síntomas más intensos son entre los 6 y 12 meses desde ahí se va pasando por las diferentes fases hasta terminar el proceso completo. Y aunque la tristeza por la perdida y el recuerdo quede para siempre, ya no nos limitara en nuestra vida y elecciones.

Creo que todos los terapeutas sabemos que son momentos muy difíciles, y me permito hablar por mí misma. Como persona y como profesional que he perdido a seres queridos niños y adultos, he acompañado en procesos de enfermedad y muerte a niños y adultos …y son situaciones duras y difíciles que solo se comprenden cuando uno las vive.

Pero también es cierto, que, si te permites ir expresando tus sentimientos, si no te juzgas, si compartes o si pides ayuda, las etapas de van cerrando de mejor manera.

Desde aquí, te envío un fuerte abrazo, y si tienes alguna duda escríbeme un mail o habla conmigo.

www.terapia-familiar.es

sabina

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