Bulling - Acoso escolar

Bulling y acoso escolar en las rozas

 

No es un juego de niños. El bulling es un grave problema entre los menores que quizá haya existido siempre pero nunca se ha atajado de raíz. Parece que por fin, poco a poco vamos tomando conciencia del problema. Sin embargo muchos niños y niñas han tenido que sufrir e incluso morir para que las instituciones y centros educativos comiencen a hablar de ello.

Pese a las alarmantes cifras que ahora expondremos, por desgracia, muchos centros educativos siguen intentando ocultar el problema por miedo a dañar su imagen cuando lo que la daña realmente no es trabajar y abordar un problema sino ocultarlo.

Es muy muy triste ver en consulta a niños de diferentes edades que han estado sufriendo durante meses, incluso años, bulling sin que ningún miembro del ámbito educativo hiciese nada y sin que ningún compañero tampoco.

Podría dar nombres y apellidos que por secreto profesional y respeto no lo haré. Pero son menores que se han visto abocados a un sufrimiento constante y cuando por fin han sido capaces de comunicarlo a sus padres la respuesta del colegio ha sido cuanto menos lamentable.

Voy a ser justa y por suerte cada vez más colegios se implican y toman conciencia del problema. Como siempre, hay héroes anónimos, que han tenido que dar la cara y sufrir y morir para que ahora las instituciones se planteen el problema. Pero ojala sirva para continuar en la línea de trabajo de la intervención directa, para que las instituciones públicas gubernamentales instauren gratuita y obligadamente en todos los centros educativos programas de prevención de acoso escolar.

Actualmente muchos centros educativos optan por pagar desde sus propios fondos, en la mayoría de los casos desde las AMPAS los programas que los profesionales especializados ofrecemos para abordar los temas. Programas que se está demostrando que funcionan dado que se aborda directamente el tema del acoso escolar implicando a todos los miembros de la comunidad educativa. Pero antes de entrar en ello quisiera aclarar algunos conceptos sobre el bulling.

Sobre todo con el objetivo de poder acercarlos la problemática para ser capaces de detectar los primeros indicios en nuestros hijos, sobrinos, o cercanos.

 ¿Qué es el bulling?

El bulling o acoso escolar es un maltrato psicológico o físico que se produce entre alumnos, tanto en la escuela como fuera de ella como en las redes sociales (ciberacoso) y se prolonga en el tiempo. El acosador se comporta de manera agresiva con la victima considerándose más poderoso y ejerciendo una autoridad, normalmente acompañado de apoyo del resto del grupo o de otros menores, sin que sienta ningún culpa. El acoso se ejerce sobre el que se considera menos “líder”, menos poderoso, o que presenta alguna diferencia etc.

Vamos ahora de delimitar brevemente los tipos de acoso escolar:

  • Físico: Agresión física. Patadas, empujones, puñetazos… El nivel de coacción puede ser tan alto que el agresor someta a la víctima hasta el punto de verse absolutamente dominada y sometida a los deseos y voluntad del acosador, existiendo incluso casos de vejaciones de tipo sexual silenciadas por miedo a represalias.
  • Verbal: insultos repetitivos y motes que además se basan en inseguridades o alguna discapacidad o dificultad de la víctima. Se ejerce también desprecio, burla, en definitiva hostigamiento que va mermando a la víctima.
  • Psicológico: como todos los tipos de maltrato, gran parte del trabajo es disminuir la autoestima de la víctima.
  • Social: El maltratador va logrando separar de los grupos sociales a la víctima, aislándola y haciéndola cada vez más débil y excluida. En ocasiones se les llega a prohibir hablar, jugar, etc.
  • Ciberbulling: muy en auge ahora por el desarrollo de las nuevas tecnologías. El insultar, discriminar, humillar, amenazar al acosado a través de las redes sociales. También está creciendo las amenazas en la difusión de foto compartidas por whastapp o foros privados.

 Quienes participan en el proceso de bulling.

En este apartado hablaremos del acosador o agresor, de la víctima y muy importante, de los observadores. Los profesionales en nuestro trabajo de prevención del acoso escolar, estamos implicando de un modo muy activo a los observadores. Sin ellos, los a veces llamados coloquialmente “palmeros”, el agresor se queda indefenso y solo.

El agresor: Suele ser una persona carente de empatía, nada solidario, en ocasiones con cierta distorsión cognitiva que podría hacer que interprete las relaciones con sus iguales de modo conflictivo, autoestima normal, cierto nivel de autosuficiencia, poco control de la ira y las emociones, no suele sentir culpabilidad. A veces los acosadores son más mayores que la víctima y abusan del poder que ello aparentemente les da. En realidad buscan la aprobación del resto mediante el menosprecio a otros.

La victima: En ocasiones aunque no siempre es una persona más tímida, con nivel de autoestima menor, mayor inseguridad. Un perfil más cauto y más sensible. A veces puede presentar alguna discapacidad o dificultad aunque no siempre. Puede ser un menor totalmente normalizado pero con un carácter menos agresivo y más sensible.

Los observadores: Hay diferentes tipos de observadores, todos ellos perjudiciales en los procesos de acoso escolar porque favorecen el rol del agresor.

Nos encontramos con aquellos que alientan las actitudes agresivas, le proporcionan incluso ayuda directa para ejercer sus abusos, los que se limitan a reírse, burlarse, los que lo aceptan pero contemplan en silencio y los defensores que son aquellos que se atreven a apoyar a la víctima en el momento de la agresión.

Con lo que si todos los observadores ejercieran un papel defensor de la víctima, el agresor no tendría ningún objetivo para el abuso, ya que en realidad su único objetivo es sentirse más poderoso, más fuerte y más reafirmado ante el grupo.

¿Sufre mi hijo acoso escolar?

Como madres, padres, profesionales… nos preocupa que los más pequeños estén sufriendo algún tipo de acoso escolar. Sin duda, el bienestar de nuestros hijos es lo más importante para todos nosotros, de eso no hay duda, sin embargo, a veces no sabemos cómo abordar el tema, como detectarlo, como hablar de ello y posiblemente mucho menos como trabajarlo cuando podemos detectar que algo no va bien.

Aquí comparto algunas ideas, pero por favor, al primer síntoma de que notéis que algo va mal poneros en contacto con un profesional y con el colegio y no lo dejéis estar. No son cosas de niños. No podemos permitir que agredan a nuestros hijos. He tenido madres en consulta confesando que ellas mismas lo habían visto pero no se habían atrevido a dar un paso en firme. A veces no queremos parecer madres histéricas, o padres agresivos, pero sabéis que os digo, que son nuestros hijos.

Pautas de actuación:

  1. La comunicación con los pequeños de la casa es fundamental. Cada día, por cansado que estés o poco tiempo que tengas, dedícale un ratito a tu hijo. Preguntándole: que tal hoy en el cole, con quien has jugado, te has divertido, eres feliz etc? Este tipo de preguntas nos ayudan a tener un idea de cómo van siendo sus días en su vida diaria. Y nos permiten hacer un seguimiento de sus amigos, sus relaciones etc.
  2. Prestar atención a cambios importantes en el comportamiento del niño tanto físicos como emocionales. Por ejemplo, si comienza con tic nerviosos, si por las noches se despierta, si se hace pis en la cama, si le notas más nervioso o agresivo, irritable. Estos síntomas pueden hablar de que algo está cambiando en su bienestar.
  3. Los factores depresivos y la apatía por el estudio, asistir a clase, evitar ir al colegio poniendo excusas son también una clave a tener en cuenta.
  4. Cuando el niño te cuenta algo que le ha ocurrido en el colegio, no digas: son cosas de niños, no tiene importancia. Porque solo conseguirás que no te lo vuelva a contar. Pregúntale como se ha sentido el ante ese hecho, si le ha dolido, si ha sido jugando etc. Y si detectas que realmente ha habido algún incidente que no ha sido jugando o sin querer, sino que ha sido una agresión física o verbal directa, hazle saber que tu estas a su lado. Que para ti es lo más importante y le vas a defender y apoyar siempre.

Consecuencias futuras en los participantes:

La víctima: No cabe duda que las consecuencias para la víctima pueden significar un trauma para toda su vida. Por ello hay que tomar riendas en el asunto de un modo muy serio y profesional. El acoso escolar provoca un grave deterioro en la autoestima de la víctima y conlleva problemas emocionales como la depresión, ansiedad…que producen tics nerviosos, insomnio, estrés, bajo rendimiento académico, etc. El menor cada vez se va sintiendo más desplazado socialmente, mas maltratado y se aísla del mundo, en ocasiones se va encerrando y deja de comunicarse y compartir sus experiencias, pierde la capacidad de relacionarse con el resto del mundo ya que sus herramientas de comunicación y habilidades sociales han sido mermadas y va perdiendo las pautas de las relaciones positivas. Se siente distinto lo que puede provocar que esa diferencia que podría tener efectos positivos en su vida se convierta en algo negativo. Suele ser aconsejable acudir a un profesional para trabajar conjuntamente con los padres en la potenciación de la autoestima del menos. Tomando conciencia de sus habilidades, talentos, cualidades etc.

El agresor: aprende a relacionarse de forma violenta y conflictiva. Este comportamiento si no es trabajado desde el inicio podrá llevar a que sus actitudes y conductas sean delictivas y continúe, según crece estableciendo relaciones en base a la dominación, amenaza, violencia y poder. Pudiendo ser un adulto maltratador.

Qué hacer ante el acoso.

Para la prevención:

El mejor recurso es una buena prevención, por ello, insistimos en la importancia de que los centros educativos implanten programas de prevención del acoso escolar, en los que planificación un plan global de intervención abordando talleres en las aulas, gestión de tutores alumnos que tutorizan a los más pequeños ofreciendo su apoyo, exponiendo lo que es el bulling y qué hacer ante él. Estos planes de acción y prevención globales están dando un buen resultado porque todos los miembros de la comunidad educativo se ven implicados:

Los profesores en cuanto a la transmisión de valores y conocimientos sobre el bulling.

La dirección para en vez de ocultarlo abran los protocolos de actuación al primer indicio de un caso de acoso.

Los menores aclarando los diferentes roles: acosador, acosado y los observadores. La importancia de todos ellos y el papel fundamental que juegan.

Los tutores, propios compañeros que de forma voluntaria se ofrecen a ayudar y acompañar a los más pequeños y son capaces de mediar en los primeros casos de acoso.

Intervención:

Una intervención completa requeriría de trabajar tanto con el acosador como con el acosado y con las familias de ambos. Si bien, en la mayoría de ocasiones a consulta acuden los acosados pero no los acosadores, lo cual es una lástima, ya que el menor acosador debería realmente acudir a sesiones terapéuticas para trabajar su gestión emocional, plantearse que obtiene él al hacer daño a otro compañero, trabajar para desarrollar su empatía, control de sus emociones negativas como la ira y la rabia.

La intervención con la victima ira encaminada a aumentar su autoestima, a asegurarle que es una situación injusta la que esta viviendo y debe ser compartida sin ningún sentimiento de culpa ni vergüenza. La víctima se debe sentir acompañada en todo momento.

La intervención con los observadores debe ir encaminada a que tomen conciencia de su responsabilidad en los hechos. No solo es violento el que directamente agrede sino también el que lo permite. Empatizar con ellos respecto al miedo que pueden sentir, pero transmitirles la necesidad de solicitar ayuda si ellos no se ven capaces, pero no aplaudir al aquel que está saltándose todos los valores de compañerismo ya que eso les hace igual que al agresor. Ayudar a un niño que está sufriendo no es ser un chivato, sino un valiente que defiende a otro.

Algunas cifras.

Los datos son escalofriantes. A continuación os planteamos algunas estadísticas a través de los estudios de Save the Children.

Las cifras nos dicen que en el 2015 subió un 75% los casos de acoso escolar. Que 1 de cada 10 niños asegura haber sufrido acoso escolar. Entre  un 5% y un 10% de alumnos en España sufre grave acoso escolar. La fundación ANAR nos dice que 7 de cada 10 alumnos habla del acoso escolar como algo diario.

Vamos entre todos a frenar este sufrimiento y hagamos que los centros educativos sean lugares para aprender y creer como personas desde la diversión, el compañerismo y la voluntad.

A continuación os mostramos varios gráficos con la evolución y comportamiento del bulling:

bulling en las rozas

 

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