Estrés y ansiedad por la vuelta a la realidad

Estrés y ansiedad por la vuelta a la realidad

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Durante el periodo estival. Todo cambia.

Adiós estrés. Adiós ansiedad.

Cambia la alimentación, las rutinas, las horas en casa, las comidas familiares, el tiempo con los niños, con la pareja, el estrés y la ansiedad disminuyen…

Al principio del verano todo suena genial. Y es cierto que es un periodo nuevo que se espera con ilusión y es para disfrutar…pero también es cierto que la vuelta a la realidad a veces puede resultar muy difícil produciendo momentos de estrés y ansiedad.

Durante el verano, en general, una gran parte de la población, tiene unos días de vacaciones laborales que suele compartir con su pareja, con la cual durante el invierno no está tantas horas. Los pequeños de la casa, terminan el colegio. Lo que significa que están días y días y más días en casa sin aparentemente nada que hacer. El calor hace que nuestro cuerpo reaccione más lentamente a los acontecimientos y que nuestro humor este algo más irritable.

Para algunos el verano es mejor que para otros. En ocasiones se han vivido más discusiones, enfados, etc. Pero los hemos ido encauzando compensándolo con aquellos momentos felices de playa, piscina, pic nic, amigos etc.

Pero llega un momento en el que volvemos a la realidad. Septiembre.

Los que trabajamos nos incorporamos a nuestros puestos, los niños comenzaran el colegio, las familias adoptan sus rutinas y para todo ello hay que preparar cien mil cosas que suponen decisiones, dinero y tiempo. 3 factores que fácilmente pueden desembocar en discusiones, en altos nivel de estrés y ansiedad.

Hay que decidir: a que extraescolares apuntamos a los niños, necesita mi hijo clases de apoyo? Se adaptara bien al nuevo colegio? Agresividad? Timidez? Inadaptación? Déficit de atención?

La pareja comienza a trabajar y vuelve a casa tarde. Él o ella comienzan a sentir de nuevo la soledad de la casa y el esfuerzo que esta supone. De nuevo hay que fregar los platos, poner lavadoras, planchar, preparar cenas…

Porque mi marido según volvemos ya desaparece tantas horas? Ya no hace nada en casa? No sabe ni donde están los platos, ni el desayuno que hay que preparar al niño.

Porque mi mujer llegamos a casa y comienza a gritar por todo, a estar nerviosa, a hablarme de cien mil cosas a la vez, porque tenemos que tomar tantas decisiones?

Soy consciente que plasmo unos roles que hoy en día ya no siempre son así, y en muchas ocasiones están prácticamente invertidos. Pero por favor, adaptarlos a la inversa del mismo modo. No pretendo valorar los roles por sexo sino de pareja como conjunto en un sistema familiar.

Otro punto que nos pone muy nerviosos produciendo altos niveles de estrés y ansiedad es el económico.

En vacaciones hemos tirado de VISA y nos hemos dado algún capricho quizá ajustando en demasía nuestra contabilidad del hogar y llega Septiembre y en vez de poder recuperarnos con un poquito de ahorro nos encontramos con:

Cariño la nevera está vacía, los libros del colegio cuestan 200€, hay que apuntarle a las clases de inglés, comprar los uniformes del cole, comienzan mis clases de pilates, voy a ir al gimnasio para desestresarme, el coche hay que revisarlo, necesito un traje nuevo para el trabajo etc etc etc

Y por último llega el factor que puede hacer que la bomba en casa estalle.

El tiempo. Aquello que no se puede comprar con dinero.

Volvemos de las vacaciones y todo son factores de estrés. El estrés post vacaciones con la tan repetida frase de: no tengo tiempo para nada.

Vuelta al trabajo

Comienzo a trabajar 10 horas al día, hay que recoger a los niños, estar con ellos, comienzan los baños, preparar cenas, ir a comprar uniformes, hacer la compra, inscripciones de gimnasio, clases, academias etc. Y entonces nos preguntamos:

¿Dónde quedaron esos momentos, de hace tan solo unos días, en los que todo era paz y felicidad?

¿Dónde está la siesta, los niños sin molestar enganchados a la tele, porque en vacaciones todo vale, mi mujer apoyada en mi en el sofá, mis pies encima la mesa, mi copita después de comer, mi paseíto por la tarde, mi tiempo para depilarme tranquilamente, el ratito tumbados al sol, las barbacoas familiares que se alargaban hasta las 10 de la noche, ese tiempo en que podía leer un libro mientras mi marido mirada el futbol…

Comenzamos a añoñar lo que fue, nos frustramos porque no somos capaces de hacerlo ahora, nuestro nivel de ansiedad comienza a crecer al ver todas las decisiones y responsabilidades que vienen de nuevo a mi vida, los miedos crecen sobre si mi pareja es o no la adecuada, si estoy educando bien a mis hijos o no, la familia se comienza a sentir desplazada y tu solo sientes que no das más de sí.
Todos estos síntomas de ansiedad, estrés, miedos, insomnio, dificultades de comunicación, son muy normales que aparezcan al regreso de las vacaciones de un modo más acentuado.

No dejes que ello perjudique o rompa tu sistema familiar ni tu estado de bien estar personal.

En muchas ocasiones la visión de un profesional desde fuera del sistema puede ayudar en muy breve tiempo a solucionar lo que parecen grandes conflictos.

A planificar los nuevos objetivos para el nuevo año, las ilusiones y propuestas, la conciliación, la organización del sistema, la comunicación con los hijos, con la pareja etc.

Recuerda siempre que la familia es un grupo y tiene sus propios ciclos y procesos. Todo grupo o sistema es cambiante, por ello es positivo que pasemos por distintas estancias, si con ello somos capaces de crecer y aprender. Para así fortalecernos y pro seguir todos más enriquecidos.

Sabina Pera
www.terapia-familiar.es
Terapeuta Gestalt
Trabajadora Social

Sabina Pera

Trabajadora Social por la UCM y Terapeuta Gestalt por IPG. Máster en Servicios Sociales y en dirección de recursos humanos.

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