MEREZCO SER FELIZ - Terapia Familiar

MEREZCO SER FELIZ

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Descubriéndote a ti mismo, y la importancia de una buena autoestima, respeto, seguridad personal, equilibrio, emociones, de  superar los miedos, ansiedad, conflictos, estrés, culpa, bloqueos…descubres el modo de afrontar los desafíos de la vida: la crisis, despidos, perdidas, duelos, divorcios, ansiedad, pánico escénico…con tu fuerza, voluntad y trabajo, seremos  capaces de seguir avanzando por el camino del equilibrio y de llegar a ese puerto que aspiramos de serenidad, alegría, paz y felicidad.   

Que fácil resulta a veces hablar de felicidad y que difícil se nos hace a veces, sentirla.

Hoy en día todo el mundo tiene cien mil frases mágicas para ser feliz. Pues bien, yo no creo que se alcance la verdadera alegría y felicidad con 10 normas básicas, es más, creo que en la sociedad y mundo en el que vivimos es realmente difícil ser 100% feliz. Y digo esto, porque en la vida, uno tiene que mirar a su alrededor y sentirse co-responsable o cuanto menos co-participe del planeta en el que vivimos. Por tanto, como voy a ser plenamente feliz, si millones de niños mueren de hambre, millones esclavas de la prostitución, cientos de familias sin trabajo, familias enteras cruzando el mar para huir de las guerras, países inundados y un largo larguísimo etc.

Como le dijo el Doctor Campbell a Punset –“nunca volveremos a ser tan felices como cuando fuimos un feto”. Pero ¿acaso vamos a vivir siempre en una burbuja de seguridad? ¿Vamos, por miedo, a proteger siempre a nuestros hijos como si estuvieran en nuestro útero?, ¿acaso así lograremos que sean felices y tengan una vida de éxito, o les avocamos a vivir con miedos, inseguridades y fobias?.

No pretendo dar pautas milagrosas para ser feliz. Creo, que ya hay demasiados demagogos, populistas, vendedores y falsos salvadores en el mundo.

Ahora bien. Una vez analizada superficialmente la realidad en la que vivimos viene lo importante.

  •  El cambio, las herramientas, el trabajo personal.

Llegados a este punto depende de mí, de ti, de cada uno de nosotros si decido quedarme sentado en mi sofá, recordando aquello que me contaron de pequeña, sintiéndome engañada porque las películas me decían que el mundo era un lugar maravilloso, de color rosa, de príncipes y princesas, si prefiero seguir haciendo el papel de “cenicienta”, si deseo seguir tomando todas noches un Tranquimazin, si quiero seguir llorando porque mi matrimonio está abocado al fracaso o porque me han despedido o porque no llego a fin de mes. O decido coger las riendas de mi vida y esforzarme en encontrar y hallar el coraje, fuerza y voluntad que todos, absolutamente todos, tenemos dentro, para salir y superar los desafíos de la vida.

Pero para esto debo parar-me y darme cuenta de lo que está sucediendo dentro de mí mismo y del mundo que me rodea.

Comienza dándote cuenta de tus gestos, de tu respiración, de tu voz y continúa percibiendo tus emociones, sentimientos, estado de ánimo.

Cuando corremos tanto por la vida –típico del SXXI- evitamos pararnos a ver y sentir como estoy realmente, me acelero y así, disfrazo mis partes, me pongo máscaras, negando a su vez que existen y de este modo creo que soy capaz de eliminarlas, cuando lo único que consigo es tener un ataque de ansiedad, coger una depresión, comer de forma compulsiva o dejar de hacerlo…en definitiva huir de mi misma y de mi vida. Pero, como ya todos sabemos, todo camino de huida llega a un final. Con lo cual, antes o después tendré que encontrarme conmigo misma, contactar, conocerme, descubrirme, redescubrirme y caminar por un nuevo sendero.

Como dijo algún filósofo:

“El mundo existe, pero en realidad no existe hasta que uno no lo descubre”.

Pues lo mismo ocurre con las personas. Solo cuando uno mismo es el que se descubre el que haya su propia respuesta, el camino se hace real.

“Solo cuando el individuo se da cuenta de lo que hace y de cómo lo hace está capacitado para cambiar su conducta”

“Cuando la persona se pone en contacto con su propia vivencia, descubre que el cambio se produce por sí solo”.

El camino debe ser primero hacia dentro para desde ese descubrimiento de quien y como soy, podre ir hacia el quien quiero ser y como quiero vivir mi vida.

Una vez descubiertos y trabajados lo que en Gestalt llamamos los introyectos, las proyecciones, las máscaras… nos daremos cuenta que aunque la familia nos haya inculcado unas ideas, pensamientos, creencias, miedos, inseguridades …lograremos adquirir la suficiente autoestima y confianza en nosotros mismos para ser capaces de valorar lo que nuestros padres y educadores hicieron, de quedarnos con aquello que nos ha servido y quizá nos sirve y de desechar lo que no nos pertenece, lo que no es nuestro, lo que no queremos.

Y así, nos reconstruimos de nuevo, día a día para Ser y Estar como nosotros queremos Ser y Estar. Y ya nadie más que nosotros mismos, será responsable de nuestras depresiones, tristezas, inseguridad, miedos, fobias, decisiones, actuaciones, ansiedades, etc etc etc.

Porque hoy por hoy, si tenemos las herramientas para conocer, aceptar y superar los baches de la vida.

Busquemos ayuda si es necesario, algo temido en nuestro país y tan utilizado en otros. Seamos valientes para ir a un terapeuta a trabajarnos para escoger el camino del crecimiento, plenitud y felicidad.

Trabajemos la ansiedad, el estrés, las fobias, miedos, inseguridad, timidez, tristeza, autoestima, respeto, el pánico escénico, la desgana, la falta de motivación, el vacío vital, la apatía,… para pese a las dificultades propias de la vida, disfrutemos mucho más intensamente.

Tratémonos bien a nosotros mismos y creamos con firmeza que Tengo Derecho a Ser Feliz.

Con cariño, a vuestro lado cuando necesitéis una mano

Sabina

sabina

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